Envalentonado por el resultado de las últimas elecciones y las recientes victorias parlamentarias, Javier Mileiinauguró las 144 sesiones ordinarias del Congreso con la lectura de un discurso triunfalista -prometió 90 paquetes de reformas aunque no hizo anuncios concretos- del que se corrió en numerosas oportunidades para enredarse en discusiones, a los gritos y con chicanas con los diputados peronistas presentes, mientras la militancia desaforada que copó las bandejas del recinto lo alentaba.

En medio de las críticas por la "apertura indiscriminada" ratificó el rumbo y volvió a la carga contra los empresarios industriales.

El discurso que se esperaba de 45 minutos terminó extendiéndose por más de una hora y media. Hubo muchas interrupciones.

No pueden aplaudir porque se le escapan las manos a los bolsillos ajenos. La Justicia social es un robo, manga de ladrones, delincuentes, por eso su líder está presa y va a seguir presa por la causa cuadernos, por el memorandum con Irán, por lo que hizo con vialidad porque fueron los más chorros de la historia", lanzó en uno de los momentos más calientes mientras sus seguidores coreaban la palabra "tobillera".

"Cucas, me encanta domarlos, hacerlos llorar y a la gran mayoría les encanta verlos llorar", agregó más tarde. Se dirigió a Juan Grabois como "oligarca dsifrazado de pordiosero"